lunes, 30 de marzo de 2009

La crisis vital que implica la llegada de un hijo




La llegada del hijo provoca una crisis vital en los padres. La mujer por ser la que soporta el mayor cambio en su vida cotidiana es la que en casi todos los casos la sufre más intensamente. Esta crisis exige un esfuerzo de aprendizaje y creación.

Es posible trascender esa crisis mediante el acto amoroso de dar vida positiva y humana al hijo y a sí mismos en ese acontecer. Para ello es necesario abrirse creativamente al aprendizaje y al esfuerzo que implica sostener la crianza de ese ser que hemos invitado a nuestra vida.

Criar un hijo puede ser uno de los acontecimientos más maravillosos y creativos de la vida pero necesitamos poder trascender la situación difícil que se nos presenta en los primeros tiempos dándole una salida hacia un nuevo espacio de vida en el que nos reconozcamos siendo madre y padre. Eso lleva un tiempo. A ser padres se aprende.

En el tiempo de la adaptación y aprendizaje, se tienen que abrir nuevos caminos de vida. Hagamos dentro de lo posible que esa adaptación sea lo más abierta y creativa que podamos, no cerremos las antenitas que nos comunican con la energía que la naturaleza tiene para quienes están a cargo de un nuevo ser.
Hay un momento en que tenemos que aceptar los cambios para gozar la nueva experiencia.

Ser madre, especialmente, en los primeros meses del hijo exige una salida de sí hacia otro, un esfuerzo personal dedicado a otro ser que habitualmente supera lo que se ha imaginado. En los dos primeros meses el hijo necesita mucho de quien lo cuida, luego eso cambia poco a poco, a los cuatro meses el bebe es un ser muy diferente y la madre un ser más libre.

Al principio aparece una cierta impresión de que se renuncia a todo lo propio, porque todavía no se siente la crianza del hijo como algo propio, llegar a sentir esto último lleva diferentes tiempos. Se necesita concretar eso de integrar la forma de ser y vivir que se tenía antes del hijo con esta nueva forma que viene con él. También se necesita ayuda de los demás. Estar y aprender con los que ya lo han hecho y compartir con quienes están en la misma situación.

Criar un hijo es difícil a veces. El amor por él va creciendo poco a poco, luego es de los más hermosos amores que existen. Es una de las más enriquecedoras experiencias humanas si se le da sentido al descubrimiento y la creatividad amorosa, abriendo el ser hacia lo nuevo que aparece. Es necesario no perder la brújula que ayuda a viajar junto al que inicia su vida, profundizando en los sagrados misterios de la existencia.

Aunque se comprueba que el compromiso vital que implica hacerse cargo de la vida de ese otro que es el tan indefenso pichón humano conmueve absolutamente nuestra vida, nuestra mente, nuestras emociones, nuestras relaciones con casi todo lo que hay.

Es un momento de esfuerzo que exige ensanchar nuestro poder de afirmación. La responsabilidad que hay que asumir en el primer mes abruma porque el bebe pide “todo” y además el también vive una crisis muy intensa, a los dos meses ya es un ser diferente que se ha adaptado al mundo exterior y logra vivir más tranquilo, por lo tanto, los padres respiran aliviados y se empieza a recuperar parte de la energía para uno mismo. Por otro lado la relación con el se vuelve mucho más placentera.

En la crianza de los hijos hay mucho placer y felicidad, también hay esfuerzos y malestares. Porque criar hijos no es diferente que otras experiencias de la vida. Lo importante es poder disfrutar lo hermoso y aceptar los esfuerzos.

Tal vez ciertas idealizaciones de la maternidad hacen creer que un hijo sólo trae lo maravilloso y no los malestares propios de los grandes logros de la vida.
Trabajar sobre esas idealizaciones ayuda a ubicarse en la maravilla de tener un hijo sin perder el humor y la fuerza cuando llegue el momento de asumir las dificultades propias de la crianza.


Foto: Del jardín de Carlota Thea de Scolamieri




6 comentarios:

Mai dijo...

Hermosas y sabias palabras Graciela!
A mí me desestructuró sobre todo el nacimiento de mi primer hijo. Qué maravilloso golpe a la subjetividad!
Soy Maisa, la amiga de Xime. Nos cruzamos en su consultorio nuevo, te acordás?
Besos grandes!

Graciela Scolamieri dijo...

Por supuesto que te recuerdo.
Gracias por tus palabras y por la visita.
muchos cariños
Graciela

Graciela Scolamieri dijo...

Por supuesto que te recuerdo.
Gracias por tus palabras y por la visita.
muchos cariños
Graciela

Graciela Scolamieri dijo...

Por supuesto que te recuerdo.
Gracias por tus palabras y por la visita.
muchos cariños
Graciela

Graciela Scolamieri dijo...

Por supuesto que te recuerdo.
Gracias por tus palabras y por la visita.
muchos cariños
Graciela

florencia dijo...

hola Gra, soy Florencia desde C del U, soy la hija de tu prima Emilse, te escribo porque me encantó el blog, muy sabias tus palabras. Espero poder contar con tus consejos en mi próximo embarazo.
Besos