miércoles, 8 de abril de 2009

Cuando los niños lloran




Nos acercábamos al final de una caminata exigente.



Habíamos subido a un cerro de 1,600 metros de altitud, y dos niñas valientes nos habían acompañado, ayudadas por su papá y animadas por el resto del grupo.




La peor parte era la bajada, resbalosa. Las piedritas sueltas se aflojaron con nuestras pisadas y más de uno se caía.Y así pasó con la más chica, que tenía ocho años.




En su cansancio y deseo de apurar la última bajada sus pies cobraron una velocidad inesperada, y se cayó, lastimando su colita y su mano.Su llanto no se hizo esperar.




Enseguida su papá estaba a su lado. La levantó y sacudió el polvo que quedó pegado en su cuerpo."¿Qué te pasó?" preguntó en tono amigable."¡Me resbalééé!"- lloró la niña."¡¿Qué?!" insistió su papá."¡Uuaaaaa!" fue la única respuesta."¿¡Qué?! No te entiendo," gritó el papá, riéndose - no por malo, pero con el deseo que la nena se distrajera de su dolor y pudiera reírse con él.




El llanto siguió.Una compañera se acercó. "Ya está," dijo en tono alentador. "Todo está bien ahora. No fue nada. "No seas tonta," agregó el papá, haciéndole cosquillas.Los sollozos de la pequeña desaparecían lentamente mientras los demás hicieron lo posible para distraerla para que dejara de llorar.




Desde allí se quedó en los brazos de su papá con su cara escondida en el hombro de él.


Me quedé con unas preguntas. ¿Por qué nos cuesta tanto permitir llorar a un niño? ¿Porqué no les damos un oído de simpatía? ¿Por qué no respetamos su dolor, haciéndoles burla?Me parece que a esta niña le pasaban tres cosas desagradables:- Se había lastimado físicamente - no mal, pero sufría dolor.- Tenía vergüenza frente a toda la gente grande que estaban observándola.- Se sentía muy fatigada, y eso hacía que no tuviera mucha resistencia.




Cualquiera de estos estados merece cariño y empatía - no burla y negación de parte de los adultos que la rodeaban.Esta reacción tan común comunica al niño lo siguiente:- Tu dolor no es real- Tu dolor no es importante- Tu dolor es tonto y expresarlo es vergonzoso- Tu dolor es tuyo, y no lo debes imponer ni a mí ni a otros.




Como adultos nos cuesta mucho respetar y tener empatía con un niño que llora. ¿Por qué? ¿Alguna de estas respuestas te parece familiar?:- Porque nunca me escucharon a mí como niño, entonces no sé como hacerlo.- Porque siempre me hicieron sentir vergüenza cuando lloré como niño/a.- Porque sufro yo cuando sufre el niño, y calmando el llanto lo más rápido posible me hace sentir mejor.




Nuestra respuesta al niño afligido por lo general es decerrar la puerta del dolor lo antes posible. Que nos dejen de molestar y avergonzar, para que la vida pueda seguir su rumbo cómodo. Pero cerrando la puerta sobre el dolor que se escapa no lo aniquila. Simplemente lo encierra.Y encerrado afecta la auto imagen sensible de un niño con pensamientos como,"Nadie me quiere" "no soy importante" "Lo que siento es vergonzoso." Poco a poco va aprendiendo a esconder su dolor. Poco a poco se va cauterizando al dolor ajeno.




¿Qué podría haber hecho este papá con su niña lastimada?- Alzarla y alejarla un poco del grupo - quitando el problema de la vergüenza frente a las miradas ajenas- Acurrucarla hasta que le pase el llanto. Nadie puede cerrar como se cierra una canilla el fluir de las lágrimas, ni puede responder a una inquisición en medio del llanto.




- Ayudarla a encontrar palabras para expresar su dolor: "Te lastimaste...te asustaste..," y escuchar su respuesta sin negar lavalidez de esta.- Cuando se calme, darle un abrazo de refuerzo para llenar su "tanque emocional" y volver a preguntar: "Ya estás bien?" - sin imponerle una rápida mejoría.¿Qué tal si ayudamos a nuestros niños a expresar su dolor (y su frustración, y su enojo también)?


Si los escuchamos con empatía, expresando verdadero consuelo, y respetando su sentir, vamos a comunicarles otra cosa:- Tu dolor es real e importante, y está bien expresarlo.- Para mí, vos sos importante y te quiero ayudar con mi tiempo y atención.




Respetando tu fragilidad, te doy mi apoyo y amor hasta que te sientas fuerte otra vez. Si actuamos así el niño se sentirá aceptado y amado. Le dará fuerza para superar su dificultad, sin cancelar su derecho de expresarsu dolor. Crecerá seguro y valorado en sí mismo y esto le dará la capacidadde comprender y ayudar a otros en momentos dolorosos.¡Y dejará de llorar más rápidamente!


Este cuento me lo mandó hace mucho tiempo una de mis alumnas, pero no figuraba el autor, si alguien lo conoce y me lo manda inmediatamente colocaré su nombre. Lo publico así porque me parece muy bueno.

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